21 sept. 2008

Presentación del proyecto. Discurso

5 de junio de 2008

Como punto de partida del proyecto se toma unos escritos que realizamos (bailarines-creadores) que giran en torno a la tensión que se genera entre la vida y la escena. Esta temática se toma como la idea más abarcativa; de ella se desprenden subtemas, como ser: los distintos lenguajes en escena, lo que denominamos “conciencia esquizofrénica”, la pérdida de la individualidad o la pérdida en el otro. La temática macro da cuenta de los cruces que se puede tener entre lo real (la vida cotidiana, las relaciones interpersonales, las emociones, etc.) con la ficción (las puestas escénicas, los lenguajes, los proyectos, etc.).
Dentro de ella aparece como un tema atrapante el tema de investigar sobre los distintos lenguajes de danza, investigar sobre la constitución de ser bailarines por poseer determinadas herramientas corporales; esto es lo que denominamos “una aproximación a una epistemología corporal” (este conocimiento que nos permite ser y hacer dentro de la escena).

Lo que denominamos “conciencia esquizofrénica”, que más que conciencia sería estar, sería la imposibilidad de separar un mundo del otro, como cargarle a lo real todos los elementos de la ficción, no desprenderse nunca de lo construido en escena, como así también depositar a la ficción todo lo real: los anhelos, las emociones, la persona, la individualidad, etc. De este “estar esquizoide” se desprende al mismo tiempo la pérdida de la individualidad o la pérdida en el otro. Depositar tanto en los demás, en sus miradas que se pierde lo personal.

Tantas temáticas complejas son tomadas arbitrariamente como referencia para la creación, y evidentemente no pretendiendo serle fieles o representativamente fidedignas a la hora del proceso creativo. La temática surge de diversas charlas que luego son pasadas por escrito para realizar una suerte de guión narrativo que pudiera dar cuenta de la misma. Este se conforma como una estructura en donde guían, todavía desde lo teórico, el comienzo de la puesta en práctica. Dicha estructura posee una división escénica y una suerte de consecución de escenas que configuran, en primera instancia, la utilización del espacio, movimientos, elementos escenográficos, intencionalidades, tiempo, etc. El pasaje de dicha estructura, solo mentada al plano práctico, sirvió como arranque de los ensayos y al mismo tiempo se convirtió también en fuente de frustración, donde por ejemplo, la consecuencia entre las escenas no nos generó convencimiento. Al mismo tiempo se le fue agregando a dicha estructura consignas y estudios más particularizados sobre los movimientos.

A la hora de ensayar partiendo de una estructura mentada y al ser una obra que forma parte de este seminario, nos empezamos a encontrar inundados de preguntas, de ideas, que nos hicieron caer en una especie de inmovilidad. Esto surge también por la práctica de empezar a llevar registro sobre lo que vamos haciendo y sobre lo que pensamos realizar. Por lo tanto, resolvimos hacer un trabajo retrospectivo sobre las prácticas, para no quedarnos enredados en el plano teórico. Nos separamos de los cuestionamientos y en parte también de la temática primigenia; es decir, ubicarnos en un plano intermedio entre la temática y el material (la estructura).

Al mismo tiempo se presentaron dificultades en el trabajo de la co-creación, en la medida que los dos cumplimos los roles de bailarines y creadores al mismo tiempo. También en consecuencia de que las formas y metodologías precedentes de creación eran distintas, uno más enfocado a la puesta en general y otro al estudio del movimiento. Estas dificultades nos llevaron a generar estrategias tales como la posibilidad de objetivación de la escena por medio del trabajo de mimesis, y así ir alternando el rol bailarín-creador con el de director.

Las estrategias que fuimos generando hasta el momento responden un poco a estas inquietudes. Por un lado se siguió trabajando sobre la estructura, pasar por los distintos momentos, mas también se realizó un trabajo sobre las distintas escenas trabajando especialmente calidades de movimiento, intencionalidades, tiempo. Se revisó la primera estructura y se transformó para dar paso a una línea en donde las escenas se encontraran superpuestas en comparación al primer trabajo, haciendo un cambio a nivel espacial. Sea realizó un práctica sobre una rítmica en un trabajo de improvisación y composición en donde se tenía como consigna la pérdida en el otro. Esta práctica se realizó por separado para luego mostrarla y así encontrar material de movimiento con el fin de incorporarlo a la estructura. Se fueron probando distintos temas musicales como acompañamiento, una suerte de atmósfera para determinadas escenas en particular. De esto ha surgido la posibilidad de dotar al movimiento de distintos tiempos. En algunos momentos de la estructura se ha estudiado el movimiento por separado dando matices en cuanto a la temporalidad, los recorridos espaciales, calidades de los movimientos (especialmente en la energía, en los cambios energéticos).

El próximo paso es realizar un trabajo de improvisación – composición de a dos con la consigna “me pierdo en el otro”, teniendo la premisa de utilizar el cuerpo del otro como ropaje.

Transcripción de dos ejercicios de composición

1. A parir de la consigna “perderse en el otro”, “pérdida de la individualidad” iniciamos un ejercicio de improvisación-composición individual. Apoyados en parte por una música fuimos improvisando hasta comenzar a fijar material. Se planteaban varias posibilidades en cuanto a la relación tiempo-movimiento en la medida en que escuchábamos atentamente la música y a nuestro cuerpo; surgieron naturalmente formas y energías corporales en sincronía con la música y no. La gran mayoría de las veces la música (sonido) tomó un lugar de recinto (cuenco) en donde todo lo surgido quedaba protegido (resguardado) dentro de este marco. Una vez fijada una serie de movimientos, recorrido, se mostró dos veces al compañero antes de intercambiar oralmente lo sucedido. Esta modalidad colaboró a la concentración en el trabajo, a adentrarnos más en el movimiento, entrenarnos en la observación, contemplación de lo que está sucediendo. Casualidad o no, el material generado por los dos tuvo puntas en común, fundamentalmente en lo energético: caminatas lentas, calidades de movimiento, juego con el tiempo de la música.

2. Trabajo de mimesis (generación de un lenguaje común) Sentados en sillas enfrentadas nos propusimos realizar un ejercicio de imitación, “el espejo”. Partiendo de movimientos cotidianos y particulares de cada uno comenzamos e imitarnos generándose así una composición instantánea en la cual ya se empezaban a reconocer elementos en común, insinuaciones del ejercicio anterior, formas y gestos de diversos lenguajes de danza aprendidos, expresiones personales asimiladas por el otro y viceversa, la idea de ser una única persona, que nos afectaran las mismas cosas. Parecería ser que a raíz de este ejercicio emergió un sujeto creador, mezcla de los dos, de un orden más inconsciente e intuitivo, factible de ser observado desde un lugar más objetivo, al no estar implicados directamente.

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